Lepóridos
Lagomorfos
Mamíferos
30 días
6 aprox.
Es un herbívoro generalista que se alimenta de una dieta variada que incluye hierbas, hojas, brotes, corteza de árboles y raíces.
Hasta 9 años
El conejo común es el ancestro de todos los conejos domésticos, de los cuáles existen alrededor de 80 variedades distintas. Los conejos domesticados varían enormemente en tamaño, tipo de pelaje, coloración y apariencia general. A diferencia de las liebres, los conejos tienen orejas más pequeñas y patas más cortas y menos fuertes.
Los conejos son animales gregarios y territoriales. Si las condiciones del suelo y la disponibilidad de alimento lo permiten, prefieren vivir en grupos grandes y en complejos sistemas de madrigueras. Una colonia típica consta de seis a diez adultos de ambos sexos. Las colonias presentan jerarquías de dominancia bien definidas, especialmente importantes para los machos, ya que su posición determina qué macho tendrá acceso preferencial a las hembras. Son conocidos por su capacidad reproductiva, ya que pueden criar durante todo el año, aunque la mayor parte de la actividad reproductiva se concentra en la primera mitad del año. La gestación dura aproximadamente 30 días y la camada promedio consta de 5 o 6 crías. Las hembras experimentan celo posparto y, por lo tanto, pueden tener varias camadas cada año, aunque los abortos espontáneos y la reabsorción de embriones son comunes (posiblemente debido a estrés ambiental o social). Una de las razones del éxito reproductivo de los conejos es la ovulación inducida, en la que los óvulos se liberan únicamente tras la cópula. Las crías nacen sin pelo, ciegas e indefensas. La madre visita el nido solo unos minutos al día para amamantarlas, pero la leche es extremadamente rica en nutrientes. Las crías se destetan a las cuatro semanas de edad, alcanzan la madurez sexual alrededor de los ocho meses y pueden vivir hasta nueve años. Sin embargo, la tasa de mortalidad durante el primer año de vida suele superar el 90%.
Son generalmente nocturnos; pasan el día bajo tierra y busca alimento desde el anochecer hasta el amanecer. Aunque suelen ser silenciosos, los conejos son capaces de emitir fuertes chillidos cuando se asustan o se lastiman. Se comunican entre sí mediante señales olfativas y el tacto, y golpean el suelo con las patas traseras para advertir del peligro.
En términos de supervivencia global, el conejo común es un ejemplo de éxito biológico, situándose muy lejos de las listas de especies amenazadas. No solo es valioso para los humanos como animal doméstico y de caza, sino que las poblaciones silvestres se han establecido con éxito en muchas partes del mundo. Sin embargo, una variedad de conejo que es encuentra en islas del Atlántico y el Mediterráneo podría estar en peligro.
No son roedores; pertenecen al orden de las lagomorfos. S e diferencian de los roedores por tener un par de incisivos superiores adicionales.
Sus dientes y uñas no paran de crecer, por lo que necesitan desgastarlos masticando fibra, heno o madera
Sus ojos están situados a los lados de la cabeza, lo que les permite tener una visión de casi 360º. Solo tienen un pequeño punto ciego justo delante de su nariz, pero lo compensan con un olfato hipersensible.
Practican la cecotrofia: producen unas heces especiales llamadas cecotrofos (más blandas) que vuelven a ingerir directamente. Esto es vital para su salud, ya que les permite extraer nutrientes y vitaminas que no puedieron absorber en la primera digestión.